Mostrando las entradas con la etiqueta Jay Johnson. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Jay Johnson. Mostrar todas las entradas

martes, 1 de noviembre de 2016

Corrí 42 km (o Alguien grita en el ropero)


Empecemos por el final: tras más de seis meses de preparación, inseguridades, lesiones, idas y vueltas... ¡corrí mi primer maratón!
Escribo estas líneas casi un mes después de la carrera. Durante medio año el maratón había ocupado gran parte de mis pensamientos. Necesitaba tomar un poco de distancia antes de sentarme a escribir sobre la experiencia.

La idea de preparar un maratón había surgido el año pasado, luego de correr mi segundo circuito de 21 kilómetros. No me planteé el desafío como algo dramático, sino como el paso lógico luego de haber corrido varias carreras de 10 km. y dos de 21 km. en un proceso que había nacido dos años antes, en 2014. Más que como algo épico, el maratón se asomó como un objetivo natural dentro del proceso. No estaba seguro de poder lograrlo, pero quería intentarlo. Si en el camino me daba cuenta de que resultaba demasiado, tendría que sentarme a repensar el entrenamiento y ajustar mis objetivos. Nada me obligaba a seguir hasta el final.

Hola planchas, mucho gusto

Tras averiguar cuál era la preparación necesaria para una carrera de 42 kilómetros, me enteré de que no contaba con los requisitos que hacen falta para este tipo de eventos. Es decir, no estaba corriendo la distancia mínima semanal que varias fuentes aconsejaban como base, ni tenía fortaleza física en abdominales, glúteos, espalda, etc. En consecuencia, el primer paso fue calmar un poco la ansiedad y asumir que debía arrancar desde un escalón más abajo. Primero tendría que buscar un tipo de entrenamiento que me llevara de manera gradual hasta un nivel que sería el punto cero como para entrenar de manera responsable. Estaba por debajo de lo mínimo. El desafío y las limitaciones eran claras.

Luego de varios días de bucear en los distintos sistemas de entrenamiento (como punto de partida usé la tabla comparativa en Fellrnr) decidí prepararme siguiendo los principios de Jay Johnson. En general, me gustó el modo en el que trabaja este entrenador. Además, Jay comparte mucha información online (tanto a través de su sitio web como en su podcast). En un principio pensé en usar su libro para maratón, pero luego la publicación se atrasó en salir a la venta, así que tuve que reconstruir sus principios de entrenamiento a partir de los datos que Jay hace públicos. Así, el ciclo empezó más de seis meses antes de la carrera, con ocho semanas de trotes y fortalecimiento general.

Lecciones

La etapa siguiente fue de 22 semanas en las que seguí lo mejor que pude la forma de trabajo que propone Jay Johnson. El nivel de exigencia fue incrementándose muy de a poco. Semana tras semana se sumaban ejercicios o se modificaban las rutinas. Aprendí que no se trata de ir cada vez más rápido o cada vez más lejos y que tampoco tenía que correr siempre igual, sino que cada salida debía tener un objetivo específico. Y que si, al terminar el ejercicio, cumplía el objetivo del día, podía volver a casa contento independientemente de la distancia o el tiempo que le hubiera dedicado a esa sesión en particular. También aprendí (y lo fui notando de manera muy concreta en mi cuerpo) que si quiero mantenerme sano debo hacer ejercicios de fortalecimiento; que no son un lujo ni un detalle, algo "extra" al entrenamiento, sino que forman parte de él. Aprendí también a correr "por sensación". Esto es, a mantener mi atención más lejos del reloj y más conectada con cómo me estoy sintiendo, para ir ajustando en función de mis sensaciones. Aprendí que es importante hacer una salida larga por semana (un "fondo" en la jerga runner argenta) y a separar los días en fáciles y difíciles, con un día difícil semanal (además del día del fondo).

El ciclo terminó. Corrí los 42 km. Me hubiera gustado hacerlo en menos tiempo, estar más fuerte y correr con más agilidad. Sin embargo, ahí están los datos: corrí 42 kilómetros sin parar, un objetivo que hace dos años era doblemente impensable. Por una lado, porque no me parecía atractivo como objetivo. Por otra parte, porque no era algo realista. Y, otra vez, sin embargo, ahí está: corrí 42 kilómetros.

Lo que quedó

La experiencia me deja un par de cosas. La primera enseñanza me llegó, valga la paradoja, como un brutal golpe al ego: no tengo idea de hasta dónde puedo llegar. Podría, claro, seguir haciéndome el tonto y decir "no puedo", como si no hubiera corrido esos 42 km., pero eso sería de una hipocresía mayúscula. ¿Con qué cara digo "no puedo" ante un contratiempo ahora que tengo la medalla colgada en el ropero? No, ya no es tan fácil. ¿Cuáles son los fundamentos que me permiten asumir que las cosas deben funcionar bien desde el arranque? Qué gesto más arrogante que el de pensar que uno es tan genio que todo le va a salir bien de una.
Ahora me cuesta más bajar los brazos ante una dificultad. Con mucha frecuencia las cosas me salen mal, o no salen como las había planeado: preparo una ensalada nueva y queda insípida; escribo un texto y al leerlo me encuentro con que es mediocre; organizo una actividad que me parece genial y ninguno de mis amigos tiene interés... Antes me resultaba más fácil renunciar ante estos contratiempos. Si la ensalada no quedaba bien, admitía que no había sido una buena idea y me preparaba otra cosa; mi texto mediocre era una prueba de que soy un escritor berreta y que quizás deba poner mi energía en otro lado; si mis amigos no demostraban interés en una actividad sería porque la actividad no era interesante. Ahora ya no es tan sencillo tener esa actitud sin sentir que estoy actuando como un psicópata, como alguien disociado de la realidad que construye un mundo paralelo a fuerza de mentiras. Porque si para algo sirve la medalla del Maratón de Buenos Aires colgada en el ropero es como prueba de que muchas cosas que a primera vista me parecen imposibles, pueden no serlo.

Nigel Holmes tradujo las ideas de Dweck al lenguaje visual
Ahora no me puedo hacer el idiota. Asumo que las cosas no me van a salir bien desde un principio y pienso en qué voy a hacer cuando me dé la cabeza contra la pared la próxima vez. Admito que si quiero progresar tengo que salir de mi elemento, de ese lugar en el que todo me sale bien porque lo domino. Si quiero mejorar, tengo que ponerme en una posición nueva e incómoda, y estar dispuesto a fallar y a aprender de esos errores. Tengo que poder recibir y procesar críticas, y con ellas ajustar mis prácticas, pulirlas.

Dos textos que me ayudaron mucho en este recorrido: el libro Mindset, de Carol Dweck y el paper Grit: Perseverance and Passion for Long-Term Goals, de A. Duckworth y C. Peterson.

No corrí 42 km porque sea un dotado, ni por tener una gran fortaleza o estado físico. De hecho, carezco de esas tres cualidades. El primer maratón está ahí porque no me rendí por el camino, porque seguí entrenando con lluvia y con frío, pero sobre todo porque seguí poniéndole energía incluso en esos días en que me despertaba pensando que no sirvo para nada, que nunca había sido deportista y que nunca lo sería, que ya estoy viejo para estos trotes, que mejor me dejo de joder, que quién me manda, que qué necesidad hay, que el tiempo de correr le quita tiempo a mi pareja/trabajo/familia/younameit. Aun en esos días, salí a correr. Aún en esos días hice las planchas y los balanceos de piernas y las zancadas. Y el resultado está ahí, en forma de medalla que cuelga del ropero. Explícito, tangible, casi violento: corrí 42 kilómetros. 42 kilómetros que nunca habría podido correr si le hubiera hecho caso al agorero sentido común que tantas veces y con tan diversos motivos me sugirió que dejara de intentarlo.

Gracias por leer. Si estas líneas te motivan, dejá tu opinión acá abajo. También me podés ubicar en twitter @pablospringernu. Hasta la próxima.

lunes, 9 de mayo de 2016

Entrenamiento. Semanas de fortalecimiento 7 y 8

Llegó el final. Tras ocho semanas, ayer terminé el programa de fortalecimiento de Jay Johnson y quería contarte cómo me fue. Sin dudas, el trabajo se nota y mi estado físico actual es distinto de lo que era cuando empecé. Desde afuera casi no hay cambios: sigo teniendo panza y mis reservas de grasa son suficientes como para hacer varias rondas de tortas fritas. Pero me siento diferente: estoy más fuerte y más estable. Lo noto en cosas cotidianas, como cuando subo escaleras, camino o viajo en subte o en tren. Mi cuerpo está más "armado" y, cuando el vagón se sacude, no pierdo el equilibrio. También se siente al correr: no voy cayéndome sobre mis piernas. Antes, al correr sentía que llevaba a cuestas un peso muerto que se iba desmoronando a cada paso, sobre mis pies. Ahora, en ese espacio indefinido que va desde las rodillas hasta los hombros parece que hubiera músculos trabajando. Ojo, digo que parece, eh. Si trabajan o no, no tengo idea.

La progresión de ejercicios de Jay Johnson es lenta y está organizada en bloques de dos semanas. No me resultó fácil, pero tampoco fue imposible avanzar de la primera etapa a la segunda, de allí a la tercera y luego a esta última. 


Una cosa interesante que aprendí durante estas ocho semanas es por qué hay que hacer ejercicios de fortalecimiento. Me enteré de que cuando corrés de manera regular, mejorás tu capacidad aeróbica. Es decir, sentís que tenés más aire y te cansás menos. Ya había aprendido que al correr se genera una sensación de placer: te sentís bien y te dan ganas de seguir corriendo, o de volver a correr al día siguiente. Pero ahora pude agregar un dato más: correr no fortalece ni un poco tus músculos. Para eso se necesita hacer otro tipo de actividad física. Ahí es cuando entran en juego los programas de fortalecimiento.

Según dijo hace unos días el Dr Iñigo San Millán en una entrevista (en inglés) para el podcast Run to the Top, el exceso de entrenamiento es algo muy común entre quienes corremos de manera no profesional. San Millán sostiene que algo típico de nosotr@s es que, a diferencia de l@s profesionales, salimos a correr como loc@s cada vez, pues partimos de la falsa creencia de que hay que sufrir, hay que cansarse y tiene que doler. ¡Qué gross@s que somos! Bueno, parece que no es así. Y que si hacés eso, lo más probable es que termines rot@, con una lesión que te haga abandonar todo. En suma, que hay que fortalecerse. 

Próximos pasos

Ahora que terminé con este ciclo, empecé a ir al gimnasio. ¡Caradura!, dirás. ¡Después de todo lo que despotricaste contra el gym! Bueno, chic@s, la vida es así. ¿O acaso un@ no puede cambiar de opinión? Es más, no solo arranqué con el gym, sino que consulté a una nutricionista, para saber cuántas tandas de churros se pueden hacer con la grasa que me sobra. El resultado lo tendré en un par de días. Te lo cuento el próximo domingo. Hasta entonces.

Entretanto, por favor dejá tus dudas, comentarios o críticas acá abajo. ¡Gracias!


sábado, 30 de abril de 2016

¡Odio el gimnasio!

Hace un par de semanas, a raíz de la entrevista con Daniel Veggetti, Diego L dejó un comentario que empieza así: Me mató el hecho de ir al gimnasio, a tanto no llega mi pasión por el running. Me sentí muy identificado con esas palabras, porque a mí tampoco me gustan los gimnasios. Admiro la dedicación de quien logra sentirse motivad@ para ir de manera regular. 

Música, tele, multiestímulos
Para mí, los gimnasios de la ciudad tienen varias contras que me hacen pensar dos veces antes de inscribirme: te piden pago anual adelantado o por débito automático, son caros, tengo que ir y volver hasta y desde el gimnasio, tengo que estar esperando para que se libere la máquina que quiero usar, etc. Además, ¡me aburro! Hace unos días estuve probando uno por el centro y encontré otra cosa que no me gusta: música a todo volumen y televisores. ¿Cómo puede uno concentrarse en hacer equilibrio en el bosu mientras el sonido ambiente te impulsa a bailar, las bajas frecuencias de los parlantes te hacen vibrar las entrañas y tenés una pantalla gigante que te tira "Caos de tránsito" mientras te muestra escenas de gente agarrándose a piñas por un corte de calles? Decididamente creo que el gimnasio requiere una gran dosis de motivación. 

Luego de un año de no hacer otro ejercicio que no fuera correr, aprendí que si quiero seguir moviéndome por el resto de mi vida (porque esa es la idea, chic@s, vamos) tengo que prestar atención a otras cosas: mi alimentación, mi sueño y... mi fortalecimiento. Cuando me enteré de esto último, me encontré ante un callejón sin salida. Yo al gimnasio no vuelvo, pensé. Así que me puse a leer si realmente era necesario hacer ejercicios de fortalecimiento. Y... sí, es necesario.  

¿Cómo puedo hacer para fortalecerme sin tener que ir a un gimnasio? Buscando un poco encontré varias alternativas que me resultaron más atractivas. Me encantan porque son gratis, las puedo hacer en casa o en el lugar al que voy a correr y me dieron muy buenos resultados. Te las paso por si te sirven:

Rutina de 7 minutos

En qué consiste
Se trata de una rutina de 12 ejercicios, que se hacen durante 30 segundos, con 10 segundos de descanso entre ejercicio y ejercicio. Cada ronda te lleva algo más de 7 minutos (los freaks de la exactitud dirán que no son 7 minutos, sino 7:20, pero para el caso es lo mismo: lleva muy poco tiempo). No necesitás más que el piso, una pared y una silla. Hice esta rutina durante aproximadamente un año y medio. 
3 de los 4 elementos que ves acá hacen falta para fortalecerte

Cómo me fue
Me da un poco de vergüenza contarlo, pero la primera vez pensé "esto es una boludez, voy a hacer el circuito tres veces en vez de una sola". Fue un error. No solo no pude terminar la rutina, sino que después me dolió todo el cuerpo por varios días. Volví a intentarlo haciendo dos veces el circuito. También fue demasiado. Por último, decidí tragarme el ego y hacer el circuito una vez sola, tres veces por semana. Fue una buena manera de darme cuenta de que mi estado físico real era mucho peor de lo que yo creía. O sea, sirvió para dejar de perder el tiempo buscando ejercicios para superhéroes y tomar conciencia de mis limitaciones. También me sirvió para generar el hábito de hacer ejercicio. La hacía en casa. Pegué en la pared un gráfico que me ayudaba a ver cuál era el ejercicio siguiente de la serie y fui probando distintas apps (¡hay un montón!) hasta que encontré una que me gustara. Con el gráfico en la pared y la app que me marcaba los tiempos, todo resultaba muy fácil. Los ejercicios eran demandantes, pero el nivel de exigencia era realista. Así, tenía muy pocas excusas para no moverme. Todo contribuyó a que siguiera haciendo esta rutina de forma regular. Luego de un par de meses empecé a sentirme más fuerte. Al salir a correr, notaba cómo se activaban músculos (en el culo, los hombros y la cintura) que jamás había sentido antes.

Recursos útiles
Desde que el New York Times publicó un artículo sobre el tema, esta rutina se hizo muy popular. Hay videos explicativos, gráficos y apps que te ayudan. 

Mi propia rutina de fortalecimento

En qué consiste
Luego de casi dos años de hacer la rutina de 7 minutos, ya había incorporado el hábito, me sentía mucho más fuerte que al empezar y podía hacerla dos veces seguidas. Así surgió la necesidad de tunear un poco la rutina, para que fuera más exigente y me mantuviera motivado. Lo que empecé a hacer fue buscar ejercicios para fortalecer las partes del cuerpo que tengo más débiles (abdominales, oblicuos, cuádriceps, culo y un largo etc.). Internet es una fuente inagotable de videos con ejercicios explicados.


Cómo me fue
Al principio fue complicado, porque (¡de nuevo!) me enganchaba con ejercicios que se veían muy atractivos, pero que eran demasiado exigentes para mí. Un ejemplo de esto es la rutina H, que si bien al principio me pareció genial, luego tuve que descartar pues me di cuenta de que estaba muy por encima de mi nivel. Armar tu propia rutina es trabajoso y requiere de mucha honestidad con un@ mism@. No se trata de mostrarle al mundo lo gross@ que sos, sino de poder hacer los ejercicios que estás necesitando, de manera constante. Si lo lográs, está buenísimo.

Recursos útiles
Acá youtube te va a dar una mano.


Rutina de fortalecimento de Jay Johnson

En qué consiste
Es una rutina que dura ocho semanas. Se organiza en bloques de dos semanas. En cada segmento los ejercicios se van poniendo más difíciles. Los cambios son graduales y la secuencia sigue una lógica. Los ejercicios trabajan dos cuestiones fundamentales: movilidad articular y fortalecimiento del tronco (tronco es una manera genérica de llamar a una enorme cantidad de músculos repartidos entre tu pecho y la parte de arriba de tus piernas).


Cómo me fue
Podés leer mi experiencia con la rutina en una serie de posts, desde las semanas 1 y 2, pasando por las 3 y 4, 5 y 6, y el próximo finde publicaré qué pasó en las semanas 7 y 8.

Recursos útiles
El blog de Jay Johnson.

La gente de Control Run haciendo entrenamiento funcional
Fortalecimiento en grupo
En qué consiste
Hay grupos de entrenamiento que dedican un par de días a la semana a hacer ejercicios que te fortalecen y mejoran tu flexibilidad.

Recursos útiles
Una simple búsqueda en internet te va a permitir conocer cuáles son los grupos de entrenamiento en tu ciudad. Podés contactarlos y consultar con ellos si hacen ejercicios de fortalecimiento general (también lo podés ver como "entrenamiento funcional").

¿Cuándo los tengo que hacer?
Yo pensaba que lo mejor era hacer los ejercicios de fortalecimiento un día que estuviera descansado. Estaba equivocado. Hay que ejercitarse los mismos días que vas a correr, después de haber corrido. Las primeras semanas me parecía raro eso de hacer ejercicios de fortalecimiento en ese momento, porque creía que, al estar cansado después de correr, iba a rendir mucho menos que si hacía los ejercicios al día siguiente. La explicación que dan los expertos es la siguiente: en conjunto, tu entrenamiento tiene que ser coherente. Esto implica que necesitás días de ejercicio y días de descanso. Si te ponés a hacer ejercicios de fortalecimiento en tus días de descanso, esos días dejan de ser de descanso y aumentás tus posibilidades de lastimarte. O sea, aunque te parezca que rindas menos, hacé tus ejercicios de fortalecimiento (sea gimnasio, rutina de 7 minutos, tu propia rutina, la de Jay Johnson o con un grupo) los mismos días en que corrés, luego de correr. 

Gracias por leer. Si tenés dudas o comentarios, por favor dejalos al pie de este post. Hasta la semana que viene.


domingo, 24 de abril de 2016

Entrenamiento. Semanas de fortalecimiento 5 y 6

Como mi objetivo es correr mi primer maratón en octubre de este año y mi estado físico dista de ser óptimo, estoy haciendo el programa de fortalecimiento de Jay Johnson como para ponerme en condiciones, una vez que lo termine, de empezar a entrenar para el maratón. En otras entradas podés ver cómo me fue en las primeras dos semanas y en las dos siguientes. Acá va un resumen de cómo me fue durante los últimos quince días.

Glamour 0 - Pies mojados 2
Cuando estaba empezando a acostumbrarme a correr en la oscuridad previa al amanecer, llegó el agua. Durante estos catorce días tuve varias madrugadas de entrenamiento con el piso mojado o, directamente, bajo la lluvia. Me costó más dejar la casa con esas condiciones. Más de una vez, tras bajar los tres pisos por escalera y enfrentar la calle, me dieron ganas de pegar media vuelta y volver a la cama. No sin esfuerzo, me aguanté el impulso y salí igual.

El primer cambio en la progresión de estas semanas es que las planchas se ponen más demandantes. ¿Qué son las planchas? Simples y exigentes, las planchas (también se las llama rutina Pedestal) son un ejercicio fabuloso para fortalecer tu tronco. En este programa de fortalecimiento, están presentes desde el comienzo. Con cada nuevo paso, Jay Johnson (mi entrenador favorito) incorpora alguna variante que las hace progresivamente más difíciles. Ahora, en los días fáciles hay que aguantar 40 segundos en cada posición, y en los difíciles hay que hacer cinco elevaciones de piernas por posición.

Otra modificación respecto de las semanas anteriores es que en los días difíciles en vez de hacer la rutina Myrtl hacés la rutina Cannonball. Me gustó el cambio, porque esta última rutina tiene ejercicios que no había hecho nunca y que son divertidos. Claro, al principio siempre está el miedo de quedar como un ridículo ante las miradas de la gente que te ve moviéndote como si fueras una babosa a la que le dio un ataque de epilepsia (así es como creo que me veo cuando hago los escorpiones), pero después decidí concentrarme más en los ejercicios y no preocuparme tanto por como se verían para el que pase por ahí. Además, mientras escribía estas líneas me enteré de que desde hace un par de años Jay Johnson no recomienda más los escorpiones, para cuidar la espalda.

Otra novedad de este período es que incorporé caminatas en los días posteriores a días difíciles. Es decir, que si un día hago un entrenamiento difícil (por ejemplo, un fondo con cambios de velocidad), al día siguiente camino de manera enérgica durante una hora.

Ayer, entre los comentarios al pie de la entrevista a Daniel Veggetti, alguien me pedía más detalles sobre las rutinas que estoy haciendo. Acá va, como muestra de día difícil, lo que hice hoy. Salí de casa, caminé una cuadra hasta el Parque Los Andes y, sin más vueltas, empecé:
  • Calentamiento: matriz de zancadas y balanceos de piernas 
  • Corrí 70 minutos, organizados así: 10 minutos tranqui (si lo comparás con un coche, sería ir en primera marcha) + 30 constantes (puse segunda) + 20 más rápido (metí tercera) + 10 tranqui (volví a primera)
  • Fortalecimiento: ni bien terminé de correr, hice el primer circuito de piernas (4 ejercicios) + las planchas con cinco elevaciones de pierna por posición + la rutina Cannonball (sin los escorpiones ni las "iron cross"). Estas dos partes están juntas en un mismo video del canal de Youtube de Jay Johnson
  • Flexibilidad: por último, los estiramientos con cinturón que muestra Ana Adoue en el canal de Youtube de Ciudad Yoga.
Y una muestra de mis días fáciles actuales se ve así:
  • Calentamiento: igual que el día difícil 
  • Corrí 50 minutos así: 40 minutos tranqui + 5 pasadas de 20 segundos con un minuto de recuperación entre pasada y pasada. O sea, corrí rápido 20 segundos, troté 1 minuto, corrí rápido 20 segundos, y así cinco veces + 5 minutos tranqui
  • Fortalecimiento:  los días fáciles de estas dos semanas estuve haciendo las planchas en las que aguantás 40 segundos y la rutina Myrtl
  • Flexibilidad: igual que los días difíciles.
Por favor, no tomes esto como un ejemplo a seguir. Es solo una muestra de lo que estuve haciendo estas dos semanas. Quizás vos necesites otra cosa.

BONUS

Si te fumaste todo este post, te merecés algo extra, así que acá va: porque tengo ganas de aprender cosas nuevas (y porque parto de la idea de que probablemente todos los problemas y preguntas que tengo ya los debe haber tenido alguien antes y debe haber encontrado una solución) paso bastantes horas por semana buscando respuestas. En ese proceso, a partir de un comentario al pie de la entrevista a Daniel Veggetti, di con el blog Semana 52, de Martín Casanova. Si vas a la página de inicio de ese blog, puede que te desconcierte porque hoy el flaco corre ultra maratones en la montaña. Pero si empezás desde el principio verás (con fotos de panza incluidas) que en agosto de 2010 la situación era muuuuuuuy distinta. Martín fue posteando su lenta evolución y sus progresos. Si estás buscando inspiración, quizás te pueda servir. Yo empecé a leerlo desde el primer post y voy avanzando desde ahí. Agregué un link a Semana 52 en la sección "Blogs y páginas que sigo", a la que accedés desde la página de inicio. Ahí también tenés vínculos a otros blogs que me parecieron interesantes.

No dejes de comentar acá abajo si tenés algo para decir. Hasta la semana que viene.

domingo, 10 de abril de 2016

Entrenamiento. Semanas de fortalecimiento 3 y 4


Nocturna Bs As 2015. Empezó de día...
El otoño avanza sobre la ciudad y mi entrenamiento también. Si bien todavía no hace frío, las mañanas ya son oscuras. De hecho, esta semana salí por primera vez con una linterna de esas que se ponen en la cabeza como una vincha. Me la habían dado el año pasado cuando con los amigos de Guadaña Running Team corrimos los 8 km. de la Nocturna Buenos Aires. En ese momento sirvió para iluminar los sectores más oscuros del recorrido. Esta semana el aparato cumplió otra vez su función y fue una gran ayuda en los sectores de la Avenida Guzmán donde la iluminación es mala y abundan las raíces de los árboles semiocultas en las veredas. Fue precisamente en ese circuito donde pocos meses después de empezar a correr me caí y me golpeé fuerte una rodilla. A más de dos años de aquel episodio, si tengo que elegir entre verme medio ridículo con un foquito en la cabeza o arriesgarme a una nueva caída, no lo dudo: foquito y rodillas sanas valen más.

... y terminó de noche
Hoy terminé el primer mes de entrenamiento con el programa de fortalecimiento de Jay Johnson. El plan está organizado en bloques de dos semanas. Respecto del primer segmento, en este segundo se agregaron unos ejercicios de piernas. Además, en la rutina Pedestal (en la que trabajás todo el tronco y los glúteos) hay que quedarse más tiempo en cada posición. En suma (y como era de esperar en un plan de entrenamiento progresivo), el trabajo se vuelve un poquito más exigente. De todas maneras, se trata de una progresión lenta. Es algo realizable. No me meto en los detalles para no aburrir. Si tenés curiosidad por estos ejercicios, en los links de este post podés acceder gratis al programa completo. También podés dejar tus dudas acá abajo como comentario.

Respecto de las salidas a correr, en estas dos semanas incorporé otra rutina de Jay Johnson: la primera parte del entrenamiento en circuitos. Consiste en lo siguiente: en vez de correr y correr y correr (cosa monótona y aburrida que me pesa y me desmotiva) acá lo que hacés es correr un poco (300 metros), luego parás y hacés cuatro ejericios. Al terminar, volvés a correr otros 300 metros y después hacés otros cuatro ejercicios distintos. Y así, cuatro veces. Me gustó por dos motivos: por un lado, la actividad se vuelve más atractiva, menos monótona. Te obliga a prestar atención, a estar atento a cuál es el próximo ejercicio. En mi caso, que tengo una fuerte tendencia a la paja y la inactividad, el hecho de que la rutina sea variada y dinámica me ayuda a mantener la motivación. Por otro lado, la secuencia me resultó exigente. Terminé cansado y al día siguiente sentía que la salida a correr había valido la pena.

Mañana empiezo la tercera etapa del programa de fortalecimiento. En los días difíciles deberé remplazar una parte de la rutina que venía haciendo por otra llamada Cannonball. En dos semanas les cuento cómo me fue.

sábado, 2 de abril de 2016

Correr en otoño

Salir a correr a la mañana es... ¡un embole! En esta época (marzo y abril), se nota que los días son más cortos. Cuando suena el despertador todavía está oscuro y me cuesta más empezar a moverme. Para vencer la resistencia a abandonar la cama, he desarrollado una estrategia que consiste en dejar lista, la noche anterior, la ropa que voy a usar para correr. Antes de ir a dormir, me fijo cómo estará el tiempo en la mañana y repaso mentalmente qué me indica la rutina de ejercicios para el día siguiente.

Así se ve mi lugar de entrenamiento cuando empiezo...
Si cumplo con eso (no siempre lo hago), a la mañana me resulta mucho más difícil encontrar excusas para no moverme. Cuando, somnoliento y de mal humor, abro un ojo veo la ropa lista. No tengo que empezar a pensar qué ponerme.  Al haber mirado el pronóstico y repasado el entrenamiento la noche anterior, tengo una idea de cómo está el día afuera y sé cuál es la rutina que me espera. Solo queda levantarse y ponerse en acción. Cuesta, pero mucho menos que si tuviera que organizarme desde cero.

Otra cosa que me sirve es hacer el calentamiento fuera de casa. Al comienzo lo hacía adentro: unas rotaciones de hombros y de cintura, unas sentadillas y un par de ejercicios más para avisarle al cuerpo que es hora de ponerse en marcha. Sin embargo, a veces me distraía con otras cosas: me ponía a darles de comer a las mascotas, o preparar el almuerzo para llevar al trabajo, o a chequear el email.
Ahora, en cambio, me visto y salgo directamente a la calle. Cuando el aire fresco me da en la cara empiezo realmente a despertarme.

No importa si es un día de entrenamiento duro o si es liviano. No interesa si me toca hacer un trote tranqui de recuperación o una sesión de entrenamiento fuerte. Antes de comenzar con la rutina del día, hago la matriz de zancadas y los balanceos de piernas de Jay Johnson. Luego del entrenamiento específico, es el momento de los ejercicios del programa de fortalecimiento y después los estiramientos.

... y así está el mismo sitio cuando termino.
Todo el ciclo me lleva alrededor de una hora. Tras haber terminado, me ducho y salgo para el trabajo. A pesar de quedar algo (¡o muy!) cansado, los días que entreno siento que tengo más energía que los que no. Y trato de recordar eso dos días después, cuando suena el despertador y, desde la cama, veo la ropa de correr lista para una nueva sesión de entrenamiento.



domingo, 27 de marzo de 2016

Entrenamiento. Semanas de fortalecimiento 1 y 2

Hoy terminé las primeras dos semanas del programa de fortalecimiento de Jay Johnson. ¡Qué envidia me da Sara Vaughn en los videos explicativos! Cuando la vi mostrar estos ejercicios me parecieron una pavada. Sin embargo, al empezar a hacerlos yo... ouch! ¡Cómo cuestan! En algunos casos, como con las planchas, me la pasé temblando como un flan y al día siguiente sentía partes de mi cuerpo cuya existencia era hasta ese momento desconocida.

De todas maneras, logré terminar este primer ciclo sin sentir que estaba a punto de quebrarme. Es decir, resultaron ejercicios exigentes, pero realistas. Y los movimientos del último día de la segunda semana me resultaron más fáciles que los del primer día de la semana 1. No es un programa que me convertirá en un superhéroe, pero seguramente luego de estas 8 semanas estaré más fuerte que al principio y podré arrancar con el entrenamiento para el maratón de octubre.

Mañana entro en la segunda etapa, que abarca las semanas 3 y 4 del programa. Algunos ejercicios no cambian, otros duran más (oh, no, ¡las planchas!) y se agregan algunos nuevos. Suena como un desafío intenso, pero no desproporcionado. Así que voy a seguir adelante. Entre las cosas que me motivan está el hecho de que muchas fuentes insisten en que cuando uno pasó los 40, si querés hacer ejercicio de manera regular y no lesionarte, tenés que cuidarte. No me interesa (y tampoco puedo) correr a toda velocidad. Mis prioridades son poder hacer ejercicio de manera regular durante toda la vida. Nada más... ¡y nada menos!

Así que el espíritu de invencible quedará en el sillón de jugar a la Play, al lado del ego. Después de todo, estoy a años luz de los ágiles corredores de Carrozas de fuego y muy (pero muy) cerca del Señor Increíble, el protagonista gordo de Los Increíbles. Semanas 3 y 4, allá vamos.


lunes, 21 de marzo de 2016

Entrenamiento

Tras  una semana de descanso luego de participar en la Black Rock Ultra Trail, empecé un plan de fortalecimiento de dos meses. El objetivo es fortalecerme para poder, después, empezar a entrenar para correr mi primer maratón.

Estoy saliendo a correr muy tranquilo cuatro veces por semana. Antes de empezar, hago la matriz de zancadas y los balanceos de piernas (encontrarás los detalles sobre estos balanceos a partir del minuto 5:10 en este video).


Al volver, hago el plan de 8 semanas de Jay Johnson. En este momento estoy en la semana 2. La secuencia me gusta por varios motivos: en primer lugar, no promete convertirte en un superhéroe de manera instantánea, sino que es progresiva. Es decir, busca fortalecerte de manera gradual. En segundo lugar, porque para llevarlo a cabo no se necesita ir a un gimnasio, ni comprar nada. No hace falta más que voluntad. Sí, ya sé, no es fácil juntar las ganas, pero, ey, vamos, media pila. Sos solo vos, en tu casa, con tu culo gordo y tu panza. Sin gastos, sin gente que te mire, sin glamour y sin distracciones.


Una cosa que me llamó la atención es que Jay recomienda hacer los ejercicios inmediatamente después de ir a correr. En mi ignorancia, yo hubiera separado las salidas a correr de las sesiones de ejercicio. Estaba equivocado. Es más, el entrenador organiza los días en fáciles y difíciles (más sobre este tema en un futuro post), de modo que los días en los que uno corre más, también sean aquellos en los que debe hacer la parte más exigente de los ejercicios de fortalecimiento.